La rueda de los libros

La Biblioteca Palafoxiana de Puebla fue fundada por el obispo Juan de Palafox y Mendoza en 1646, y en la actualidad preserva 14.000 volúmenes, desde incunables hasta principios del siglo XX, en su bellísima sala. En el exterior campea esta acertada divisa de su fundador:

El que se halle en un beneficio sin libros se halla en una soledad sin consuelo, en un monte sin compañía, en un camino sin báculo, en unas tinieblas sin guía.

En la biblioteca destaca una pieza de gran interés que una guía describe así:

un atril circular de movimiento en el que se colocaban los libros de gran formato para facilitar su lectura; estos atriles eran de uso común, en los conventos, colegios e iglesias novohispanas.

Es fácil ver el parentesco de este artefacto con la llamada “rueda de libros” o “rueda de lectura” que se hizo famosa gracias a la obra del ingeniero Agostino Ramelli Le Diverse et Artificiose Machine (1558).

Es fácil ver el parentesco de este artefacto con la llamada “rueda de libros” o “rueda de lectura” que se hizo famosa gracias a la obra del ingeniero Agostino Ramelli Le Diverse et Artificiose Machine (1558).


La rueda aparece también en el Recueil d’Ouvrages Curieux de Mathematique et de Mecanique, ou Description du Cabinet de Monsieur Grollier de Serviere (1719). Allí recibe la siguiente descripción: “Pulpitre d’une façon particuliere & très commode pour les gens d’etude”.

Es fácil ver el parentesco de este artefacto con la llamada “rueda de libros” o “rueda de lectura” que se hizo famosa gracias a la obra del ingeniero Agostino Ramelli Le Diverse et Artificiose Machine (1558).


La rueda aparece también en el Recueil d’Ouvrages Curieux de Mathematique et de Mecanique, ou Description du Cabinet de Monsieur Grollier de Serviere (1719). Allí recibe la siguiente descripción: “Pulpitre d’une façon particuliere & très commode pour les gens d’etude”.

La versión de Puebla y la de Grollier tienen un grave problema, que resuelve el sofisticado mecanismo de Ramelli: al girar, los libros se caerán, salvo que estén sujetos por cinchas. Ramelli compensa el giro de la rueda con unos engranajes que mantienen siempre la inclinación del volumen.

Aunque es frecuente mencionar este sin duda cómodo dispositivo como “precursor del hipertexto”, creo que en este caso la analogía está un tanto traída por los pelos…

http://jamillan.com/librosybitios/2008/07/estampas-mexicanas-iii-la-rueda/

Rueda de libros

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